Monday, October 26, 2015

Un Italiano en Nueva York: Alberto Burri


Del 9 de Octubre al 6 de Enero, Museo Guggenheim, NY.

El Museo Guggenheim de Nueva York inauguró el día 9 de Octubre una de las mayores retrospectivas que el artista italiano haya tenido en los EEUU.

Me fascinan las retrospectivas porque puedes observar un gran volumen de la obra del artista y aprender sobre la esencia del mismo. Es como si tuvieses la varita mágica de poder viajar a través del tiempo y recorrer la vida del artista a través de su obra.



Installation view of ‘Alberto Burri: The Trauma of Painting’ at the Solomon R. Guggenheim Museum (Photo: David Heald/Solomon R. Guggenheim Foundation)


Por otro lado, me atrae aprender de la vida de personas que se han reinventado a sí mismos. En el caso de Burri (1915-1995) hay muchas vidas en una. Fue un ávido jugador de fútbol, militante de el Umbrian, equipo de primera división en Italia, se licenció en medicina y trabajó para la armada italiana durante la segunda guerra mundial, lo que le llevó a ser prisionero de guerra, durante 18 meses, en una prisión en Texas. Allí empezó a pintar; en sus primeros trabajos pintaba lo que tenía alrededor, lo primero fue la perspectiva del desierto que podía ver desde la prisión.

Éste fue el punto de inflexión en su vida profesional porque, desde este momento, se dedicó exclusivamente a su carrera artística.

Ahora, en año 2015, 20 años después de su muerte, Alberto Burri recibe múltiples honores con varias exhibiciones en distintas partes del mundo.

El artista despertó el interés del mundo del arte hace más de 50 años por su uso no convencional de materiales y técnicas aunque nunca abandonara el soporte del cuadro. Trabajó sobre él con tela de saco, trozos de ropa, alquitrán, pegamentos, piedra pómez, hierro, plásticos..



Serie Sacchi/Sacks
Photo courtesy Guggenheim Museum

Alberto Burri siempre me atrajo de manera especial cuando, de la mano de mi primera mentora de la National Academy School of Fine Arts de Nueva York, descubrí su obra. La manera tan elegante y poética en la que trabajó sus composiciones, sin importar cómo atacaba a los materiales que empleaba, ya fuera con antorcha o tijeras: el resultado siempre ha sido esencialmente bello. Aunque al principio no hubo un consenso positivo acerca de su obra, después sí ha respondido a la estética más contemporánea, generando más atracción en el mundo del arte.

Su obra invita a "reach and touch", sus texturas y las capas de su trabajo te atraen a mirar de cerca para tratar de adivinar su proceso y, cuanto más de cerca lo observas, más eres capaz de ver.

Otro aspecto que me atrae mucho es su singularidad orgánica. Observando su trabajo, me viene a la mente un concepto japonés que inspira mi trabajo. Hablo del término "Wabi-Sabi", la cultura japonesa lo aplica a la ceremonia del té, en la estética y a la vida misma. En esencia aboga porque la belleza está en la imperfección, en lo no permanente, en lo incompleto. Es la belleza de las cosas modestas y humildes. Leonard Koren lo definió en su libro "Wabi-Sabi for artist, designers, poets & filosophers" como "La huella que el paso del tiempo deja en las cosas, la huella del sol, el viento, la lluvia, el calor y el frío en un lenguaje de decoloración, oxidación, manchas, heridas que marcan el testamento de sus historias". Alberto Burri, genera composiciones creadas con materiales no convencionales, imperfectos, humildes, los altera, los corta, los quema, los manipula como si el paso del tiempo hubiera dejado esa marca en ellos y consigue crear obras bellas estéticamente, en balance y armónicas.



Serie Muffe/Molds
Photo courtesy Guggenheim Museum

Con su proceso innovador, inauguró la tendencia del uso de materiales no convencionales y fue contemporáneo a ese grupo de artistas del momento que se empujaban a sí mismos para salir de su zona de confort para trabajar fuera de los perímetros del lienzo y la pintura, para introducir una manera nueva, no ortodoxa, de trabajar con distintos materiales y técnicas. Entre ellos destacan Lucio Fontana, Yves Klein y Robert Rauschenberg.

La obra de Alberto Burri tardó en tener el reconocimiento que merecía, no fue un artista al que le gustara hablar de su trabajo y, aunque podría enmarcarse en los movimientos Arte Povera, Neo-Dada o Procest Art, nunca se identificó con ninguno de los movimientos de la época. Quizás el hecho de que se mudara a los EEUU en los años 60 hizo que saliera del radar de Europa y, por otro lado, tampoco su trabajo encajaba en los movimientos artísticos que en ese momento se estaban produciendo en EEUU. Aun así, Burri vivió para disfrutar de su reputación como uno de las principales figuras en el arte de postguerra en Italia y es después de su muerte que su trabajo está adquiriendo valor en subastas y el reconocimiento a nivel mundial.



Auction sales of Alberto Burri's work, 1995–2015.
Source: artnet Analytics.

El trabajo de Burri podría encuadrarse en dos grupos: el primero incluye su obra de antes de los años 60, cuadros pintados y cubiertos con telas de saco, piezas de tela cosidas unas a otras, piedra pómez, láminas de madera quemadas o láminas de acero moldeadas por el fuego de la antorcha, capas sobre capas de plástico derretido por calor. 



Serie Combustioni/Combustions
Photo courtesy Guggenheim Museum




Serie Ferri/Irons
Photo courtesy Guggenheim Museum




Serie Biachi/Whites
Photo courtesy Guggenheim Museum





Serie Gobbi/Hunchbacks
Photo courtesy Guggenheim Museum


Un segundo grupo, con la obra que crea una vez se muda a Los Angeles con su esposa. Ya en EEUU continúa con la serie en la que utiliza plásticos pero pronto su trabajo se mueve estéticamente hacia el minimalismo con las series "Cretti" y "Cellotex". 



Serie Plastiche/Plastic
Photo courtesy Guggenheim Museum


En la serie "Cretti" provoca un craquelado bellísimo que recuerda al paisaje desértico. Para ello utiliza una mezcla hecha de arcilla china, resina, pigmento y cola que empieza a cuartearse cuando va secando.




Serie Cretti/Cracks
Photo courtesy Guggenheim Museum



En la serie "Cellotex" utiliza como soporte unos paneles de fibra donde crea composiciones monocromáticas en blanco o negro, en mate y/o brillo que se acercan al minimalismo.




Serie Cellotex/Fiberboard
Photo courtesy Guggenheim Museum


El momento sorpresa en la exhibición se lo llevo la colección de 16 pequeñas miniaturas que el artista creó y regaló por Navidad al que en ese momento era el Director del museo, James Johnson Sweeway. Burri puede trabajar realmente pequeño y a la vez crear maravillosas obras de gran tamaño.



Photo courtesy Guggenheim Museum


Fue una persona que creyó profundamente en sí mismo. Es impresionante la constancia y tenacidad del artista por explorar y experimentar con distintos materiales durante toda su carrera, muestra de ello la obras que podemos ver hasta el 6 de Enero en el Museo Guggenheim de Nueva York.

Si deseas saber más sobre el trabajo de Alberto Burri y la retrospectiva en el Museo Guggenheim de Nueva York te invito a visitar la web del museo.



An Italian man in New York: Alberto Burri


From October 9th to January 6th, Guggenheim Museum, NY.

The Guggenheim Museum in New York opened on October 9 the largest retrospective that the Italian artist has ever had in the US.

I love retrospectives because you can see a large volume of the artist's work and learn about the essence. It's like having a magic wand to travel through the time and learn the artist's life through his work.

On the other hand, it attracts me to learn from the lives of people who have reinvented themselves. Burri (1915-1995) has many lives in one. He was an avid soccer player who played for the Umbrian, a first division team in Italy. He graduated in medicine and worked for the Italian Navy during World War II, which led him to be a prisoner of war for 18 months in a prison camp in Texas, where he began to paint. In his early works he painted whatever he had about and the first thing was the view of the desert which he could see from the cell.

This was the turning point in his career because from now on he devoted himself exclusively to his artistic career.

Is this year 2015, 20 years after his death, the art world accolades Alberto Burri with this retrospective exhibition at the Guggenheim Museum and some other venues around the world.

The artist drew attention of the art world more than 50 years ago for his unconventional use of materials and techniques although never entirely abandoning the canvas, but reaching beyond painting's conventional limits. He worked on it with burlap, old clothing, tar, pumice, iron, plastic ..

Alberto Burri always attracted my attention when thanks to my first mentor at the National Academy School of Fine Arts in New York, I discovered his work. I love the very elegant and poetic way of his compositions. Regardless the way he attacks his materials, either blowtorch or scissors, the result has always been essentially beautiful. 

His work invites to "reach and touch", its textures and layers incite you to look closely to try to guess the process and the more closely you look the more you see.

Another aspect that I like much is its organic uniqueness. Observing his work, It comes to my mind a Japanese concept that I learned not long time ago and that, since then, inspires my own work. I am talking about the term "Wabi-Sabi" that Japanese culture applies to the tea ceremony, in aesthetics and in life itself. Wabi-Sabi is a beauty of things imperfect, impermanent, and incomplete. It is a beauty of things modest and humble. It is a beauty of things unconventional. Leonard Koren define it in his book "Wabi-Sabi for Artists, Designers, Poets & philosophers" and "They record the sun, wind, rain, heat and cold in a language of dicoloration, rust, tarnish, stain, warping, shrinking, shriveling and cracking. Their nicks, chips, bruises, scars, dents and peeling....are a testament to their histories". Alberto Burri, in the way he works, creates compositions with unconventional, imperfect and humble materials, that he alters, cuts them, burns them, manipulates them getting expressions of time frozen creating aesthetically beautiful works in balance and harmony.

His art, so elegant and beautiful to modern eyes, was dramatically subversive in its day. However its innovative process that was before Arte Povera with its humble materials inaugurated the trend of using unconventional materials. He belonged to that group of artists of the moment that pushed themselves out of their comfort zone to work outside the perimeters of the canvas and painting, to introduce a new, unorthodox, way to work with different materials and technique, Lucio Fontana, Yves Klein and Robert Rauschenberg among others.

The work of Alberto Burri soon had the recognition they deserved at the time. He was a person who believed deeply in himself. It's amazing perseverance and tenacity allowed him to explore and experiment with different materials throughout his career. He was not an artist who liked to talk about his work and, although his work could be framed or related with the movement Arte Povera, Neo-Dada or Procest Art, he never identified with any of the movements at the time. Perhaps caused by the fact that he moved to the US in the 60s getting out of the scene in Europe and, in the other hand, his work didn't fit into the artistic movements that were happening in the US at the time. However Burri still lived to enjoy his reputation as one of the leading figures in postwar art in Italy and after his death his work is gaining value at art auctions and recognition worldwide.

Burri's work could be classified into two groups. The first includes those pieces produced before 1960, canvas painted covered with burlap, clothing sewn together, pumice, burnt wood sheets or iron sheets molded by blowtorch, layers over layers of melted plastic.

The second group is what he created once he moved to Los Angeles with his wife. Once in the US, he continued the series plastic but soon his work moves towards minimalism aesthetically with "Cretti" and "Cellotex" series.

In the "Cretti" series he brings a beautiful craquelure perhaps reminiscent of the desert landscape close to his house in LA. He uses a mixture made of china clay, resin, pigment and glues that begins to crack when it dries.

In the "Cellotex" series he uses fiberboards where he creates monochrome white or black, matte and / or glossy compositions approaching  the minimalism.

The surprise at the retrospective for me was the collection of 16 small miniatures that the artist created as Christmas present for the, at that time, director of The Guggenheim Museum, James Johnson Sweeway. Burri can work really small while creating wonderful works in large scale.

To learn more about the work of Alberto Burri and his retrospective at the Guggenheim Museum in New York, visit the museum's website.

Thursday, October 1, 2015

"El Arte del duelo"


Pocas veces una exhibición me ha movido interiormente tanto como el trabajo de Doris Salcedo, que puede verse hasta el 12 de Octubre en el Museo Guggenheim de Nueva York.

Dicen que el trabajo de Salcedo muestra señales de una vuelta a los sentimientos en el arte contemporáneo, y es que Doris Salcedo introduce una visión profundamente humana en su obra.

Nacida en Colombia, Doris Salcedo ha sido testigo de primera fila de la violencia política, miles y miles de personas asesinadas, torturadas, masacradas, desaparecidas, una realidad que parece no cambiar y a la cual la sociedad parece estar inmunizada. Millones de personas han perdido su vida de manera cruel y su memoria nunca fue honrada, familias que permanecen esperando a su familiar y cuyas vidas permanecerán en esa especie de limbo del cual ya no volverán.

La obra de Doris Salcedo muestra la textura de la violencia, del dolor, de la ausencia, del vacío, pero sus esculturas e instalaciones son elegantes y poéticas. Con su trabajo pretende dignificar a la memoria de la víctima y poder así generar en el espectador un momento de contemplación silenciosa porque, según la artista, sólo así seremos capaces de reflexionar, de salir del torbellino del día a día y sentir, hacer una pausa y entender para desear poner fin a ese sufrimiento.

En la mayoría de sus obras utiliza materiales de uso cotidiano, muebles, prendas de vestir, objetos personales que sugieren un duelo colectivo.





Desgraciadamente, Colombia no es un caso aislado y su obra hace referencia a multitud de crímenes contra la humanidad, violencia, injusticias, guerras civiles que nunca acaban, pueblos que se ven obligados a abandonar su tierra con el solo objetivo de vivir, corrupción política, torturas, desapariciones, abusos de poder, muertes y asesinatos, narcotráfico. Desgraciadamente, el pan nuestro de cada día en muchas partes del mundo.

Violencia y horror que se acumulan y generan en la sociedad una especie de insensibilidad, de ahi el peligro de que terminemos asimilando estos actos de violencia, porque entonces dejaremos de verlos y ese es el principio del fin de la esencia del ser humano.

La retrospectiva que se hace de su trabajo en el Guggenheim de Nueva York es una exhibición que empezó en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago y que, una vez finalice la retrospectiva en el Guggenheim, se exhibirá en el Museo de Arte Pérez en Miami en Mayo del 2016.

Pocos artistas latinoamericanos han tenido este reconocimiento en Estados Unidos. Además, su obra también ha tenido impacto a nivel mundial: ha sido la octava artista en intervenir en la sala de turbinas de la Tate Moderm de Londres, con su obra "Shiboleth", en el 2007. En el año 2010, recibió el Premio Velazquez de las Artes Plásticas en España, primera mujer y primera latinoamericana que recibe este premio. En 2014 gana el Premio Hiroshima de Arte otorgado a artistas que hayan promovido la paz a nivel mundial. Todos estos galardones son un reconocimiento a su "consistente trayectoria" y a su incesable trabajo por hacer que el "sufrimiento no sea olvidado".


"Shiboleth", Tate Moderm Museum, London
"Palacio de Justicia, Bogotá, Colombia"


Una de las cosas que más me han impactado de su obra es cómo su imagen, su persona y su trabajo son uno. Ella dice que lleva trabajando sobre este tema obsesivamente toda su vida. Declaró que nunca ha perdido a un familiar por violencia pero de manera clara Doris Salcedo lleva la cicatriz del dolor en sus entrañas. Su obra se basa en un trabajo de campo riguroso, incluyendo testimonios de las víctimas que han sufrido la perdida y trauma debido a la guerra u otras circunstancias injustas.

Escuchándola y observándola entiendes aún más la dimensión de su trabajo. Doris tiene una presencia singular e inolvidable, siempre vestida de oscuro, su rostro ojos grandes y expresivos, mirada intensa, tez blanca enmarcada en una melena voluminosa y cana que, como un aura, circunvalan su rostro y, si su imagen es inolvidable, no lo es menos aun su voz, que sale de lo más hondo, profunda, pausada, palabras meditadas, voz que hace eco del dolor de aquellas víctimas, de los ausentes, de aquellos que habitan en la periferia de la vida, en el epicentro de las catástrofes.

El trabajo de Doris Salcedo ocupa las cuatro plantas de las galerías situadas en la torre del Museo Guggenheim y se exhiben sus trabajos mas significativos producidos desde los años 80 hasta la actualidad.

Algo primordial a la hora de visitar esta exhibición es bajar en primer lugar a la planta sótano, donde se puede ver una entrevista de unos 10 minutos donde ella habla de su trabajo. Su obra es intensa y puede se duro verla sin conocer y entender la profundidad de su trabajo: solo así podremos experimentar ese momento de contemplación silenciosa que nos permita pensar, reflexionar, sentir.

Su obra metafísica y algo abstracta huye de la representación de la violencia, "la violencia crea imágenes permanentemente en nuestra sociedad, la función del arte es oponer unas imágenes a esas imágenes y de esa manera crear un balance a la barbarie que repetidamente se repite en el mundo".

Estas son las esculturas e instalaciones expuestas en el Museo Guggenheim de Nueva York que mas huella me han dejado.

"Plegaria Muda"

Esta instalación empezó con la investigación de Salcedo sobre casos de violencia con armas de fuego en Los Angeles. Muchas de las víctimas son jóvenes y pertenecientes a clases socioeconómicas bajas. Muertes que pasaban desapercibidas precisamente porque son personas que han vivido en el borde de la sociedad. 

El trabajo representa fosas comunes donde madres han ido buscando desesperadamente a sus hijos desaparecidos.

La instalación presenta un gran número de piezas, compuestas por dos mesas del tamaño de un ataúd, una mesa invertida encima de la otra y entre ellas un manto de tierra. 







"A flor de piel"

Esta pieza comenzó con la simple intención de hacer una ofrenda floral a una víctima de la violencia a la cual se le arrebató la vida de manera cruel: la víctima era una enfermera, torturada, asesinada y finalmente descuartizada.

¿Cómo se puede recomponer un cuerpo mutilado, cómo representar esta herida intocable?. Doris Salcedo buscó la manera más frágil de tocar lo intocable, creando un manto de pétalos de rosa, cosidos con puntos de sutura quirúrgica, representando así la fragilidad y vulnerabilidad de la vida.



"Atrabiliarios"

Investigando sobre gente desaparecida, observó que a las víctimas mujeres eran tratadas con especial crueldad y de que los zapatos a menudo eran objetos personales que quedaban perdidos y a menudo se utilizaban para identificar los restos. 

En Atrabiliarios, usa zapatos usados, muchos de ellos de mujeres, que son encerrados en nichos empotrados en la pared cubiertos con una capa de vejiga de animal que ha sido cosida con puntos de sutura quirúrgica. Queda una superficie semitranslúcida donde parece que la imagen del interior del nicho va a desaparecer.



"Disremembered"

"Quise hacer una pieza que pudiera representar la fragilidad de una persona en dolor y a la vez el increíble daño que se produce en ciertos de familias quienes experimentan el duelo como parte de su dia a dia".

Cada una de estas esculturas está hecha de seda salvaje con cerca de 12.000 agujas. La fragilidad, la ligereza casi algo etérea de estas piezas es conmovedora, parece que van a evaporarse en un abrir y cerrar de ojos.



















"The Art of mourning"


Few exhibitions have ever touched me deep inside the way the work of Doris Salcedo does (shown until October 12th at the Guggenheim Museum in New York).


They say Salcedo's work shows signs of a return to the feelings in contemporary art: she introduces a deeply human vision in her work.

Born in Colombia, Doris Salcedo has seen from very close the political violence, thousands of people killed, tortured, massacred, disappeared, a fact that seems is not going to change and that society seems to be immunized. Millions of people have lost their lives cruelly and their memories were never honored properly; families waiting for their relatives to come and whose lives remain in a sort of limbo forever.

Doris Salcedo's work shows the texture of violence, pain, absence, emptiness, but her sculptures and installations are elegant and poetic. With her work she intends to dignify the memory of the victim and to be able to generate in the viewer a moment of silent contemplation because, according to the artist, only then we will be able to reflect, to leave the turmoil of everyday life and feel, pause and understand so we can try to end that suffering.

In most of her work, she uses everyday materials, furniture, clothing, personal items that suggest a collective mourning.

Colombia unfortunately is not an isolated case and her work refers to a multitude of crimes against humanity, violence, injustice, civil wars that never end, people who are forced to leave their land for the only purpose of staying alive, political corruption, torture, disappearances, abuse of power, deaths and murders, drug trafficking. Unfortunately our daily routine in many parts of the world.

Violence and horror that accumulate and generate a kind of insensitivity to this horror in our society. There is a danger that we end up not seeing these acts of violence because then, that would be the beginning of the end of the essence of the human being.

The retrospective of her work shown at the Guggenheim Museum in New York is an exhibition that started in the Museum of Contemporary Art, Chicago, and will move to the Museum of Art Perez in Miami, on May 2016.

Few Latin American artists have had this recognition in the United States. Besides, her work has also had a big impact worldwide: she was the eighth artist to show in the turbine hall of the Tate Moderm in London with her "Shibboleth" in 2007. In 2010 she received the Velazquez Award Plastic Arts from Spain, the first woman and the first Latin American to receive this award. In 2014 she won the Hiroshima Art Prize awarded to artists who have promoted peace worldwide. All these prizes and awards are in recognition of her "consistent path" and her ceaseless work about "suffering is not forgotten."

One of the things that struck me the most of Doris Salcedo is that the person and her work are one. She says she has been working on this issue obsessively throughout her life. She stated that she has never lost a family member from violence but Salcedo clearly bears the scar of pain in her gut. Her work is based on rigorous field work, including testimonies of victims who have suffered loss and trauma due to war or other unfair circumstances.

Listening and watching her in different interviews is when you understand the dimension of her work. Doris has always dressed in dark, her face, expressive big eyes, intense look, her unique and unforgettable presence framed in a voluminous and white hair that frame her face as an aura. And then her voice, which comes from deep inside, slow, thoughtful words, a voice that echoes the pain of those victims, the missing, those who live on the periphery of life, at the epicenter of the disaster.





Colombian-born sculptor Doris Salcedo discusses the impact of heritage on her artistic identity. Part of SFMOMA's multimedia, click to watch video 



Doris Salcedo's work occupies four floors of the Tower's galleries of the Guggenheim Museum and show her most significant works produced since the 80's to the present.

When visiting this exhibition it is really important to go down to the basement where you can watch an interview of about 10 minutes, where she talks about her work. Her work is intense and can be hard to see without knowing and understanding the depth of it: only then we might experience that moment of quiet contemplation that allows us to think, to reflect, to feel.

Her metaphysical and somewhat abstract work flees the depiction of violence, "Violence creates images permanently in our society, the purpose of art is to oppose these images to those images and thus create a balance to the barbarism that occurs repeatedly in the world".

These are the sculptures and installations exhibited at the Guggenheim Museum in New York that impacted me the most:


"Plegaria Muda"

This installation was began by investigating  cases of violence with gunfire in Los Angeles. Many of the young victims belonged to lower socioeconomic classes, deaths went unnoticed precisely because they were people who have lived on the edge of society.

The work represents mass graves where mothers have been desperately searching for their missing children.

The installation has a large number of pieces, composed of two tables the size of a coffin, a table inverted over the other and between them a layer of earth.


"A flor de piel"

This piece began with the simple intention to make a wreath to a victim of violence to who was cruelty thrown from life, the victim was a nurse, tortured, murdered and finally dismembered. 

How can you rebuild a mutilated body, how to represent this untouchable wound? Doris Salcedo sought the most fragile way to touch the untouchable, creating a blanket of rose petals, sewn with medical sutures, representing the fragility and vulnerability of life.


"Atrabiliarios"

Researching on missing people, she found that female victims were treated with particular cruelty and the shoes were often personal items that were lost and were often used to identify the remains.

In Atrabiliarios, she uses old shoes, thery are locked in niches embedded in the wall covered with a layer of animal bladder have been stitched with medical sutures. There remains a semi-translucent surface where the image that is inside the niche looks to vanish.


"Disremembered"

"I wanted to make a piece that would represent the fragility of a person in pain and also the incredible damage that occurs in certain families who experience grief as part of their daily lives."

Each of these sculptures are made of raw silk with about 12,000 needles. The fragility, the lightness of these pieces is touching, something almost ethereal, they look they are going to evaporate in the blink of an eye.